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¿Eres un padre sobreprotector? Consecuencias de la hiperpaternidad en el desarrollo infantil

El amor y la disciplina son dos ingredientes esenciales en la crianza infantil. Hay que ponerlos en una balanza donde demasiado amor no obstaculice la implementación de límites claros, ni el exceso de normas hagan sentir a nuestros hijos que no les amamos.

 

Sin embargo, nos enfrentamos a una generación de “hiperpadres, adultos que se exceden su papel de cuidadores y organizan hasta el último detalle de la vida de sus hijos, negándoles la posibilidad de valerse por sí mismos.

 

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo”.                                                                         

María Montessori.

 

Lea también: El síndrome del emperador.

Características de los hiperpadres

 

1. Actúan como mayordomos de sus hijos. Cargar su mochila al salir del colegio, tender su cama, levantarle, vestirle, cucharear sus alimentos, recoger sus juguetes y ordenar su cuarto, son algunos de los deberes que los hiperpadres realizan aun cuando sus hijos tienen la capacidad de llevarlos a cabo. Por supuesto a su manera y con supervisión respetuosa de papá y mamá, quiénes les transmiten todas las habilidades necesarias para desarrollarse de manera integral. Los niños necesitan independencia para creer en sí mismos y cada vez que un padre interrumpe el proceso de aprendizaje de su pequeño creyendo que él lo hará más rápido y mejor, o que lo ayudará librándole de responsabilidades, solo le envía el mensaje inconsciente de que no puede tomar decisiones por sí mismo y que no es capaz de hacer nada solo.

 

2. Hablan en plural cuando se refieren a cosas de sus hijos. Los hiperpadres sienten que las responsabilidades de sus hijos son compartidas, incluso propias. Usan expresiones como: “Tenemos examen de matemáticas”, “Tenemos entrenamiento” o “Debemos prepararnos para la presentación”. No se dan cuenta que con esta actitud restan autonomía a sus pequeños, que siempre van a esperar la indicación de papá y mamá para cumplir con sus deberes hasta la vida adulta.

 

3. Están obsesionados con que sus hijos reciban la mejor educación. La mayoría de los padres coinciden en la necesidad de brindar las mejores herramientas de vida para sus pequeños. Sobre todo ahora, cuando la ciencia afirma que estimular a los niños en sus primeros años les permite establecer habilidades permanentes en la mejor etapa de su vida. Sin embargo, los hiperpadres planean numerosas actividades extraescolares tomando la posición de agentes de sus hijos, exigiéndoles a sus pequeños perfección, además de discutir frecuentemente sobre la posición de los maestros y entrenadores y compitiendo con otros padres sobre el desempeño de sus hijos y sus logros alcanzados. Por otro lado, no permiten que sus hijos participen en las tareas del hogar. Finalmente terminan criando hijos agobiados, ansiosos, con una autoestima que depende totalmente de los logros personales y una responsabilidad enorme de ser lo que otros esperan, pasando por encima de su identidad.

¿Cómo corregir la hiperpaternidad?

 

La mayor alerta según los expertos es que posiblemente estemos criando a la generación más frágil e insegura de la historia. Les estamos incapacitando por exceso de protección, además de implantar en ellos una carrera por demostrar perfección, especialmente por la enorme influencia de las redes sociales, generando una serie de carencias emocionales dado la falta de tiempo y de espacio para ser, un derecho de la infancia que debería ser respetado.

 

Para corregir el fenómeno en aquellos que se sienten identificados en una o varias características, se debe empezar por aceptar el hijo que tiene, tal como es. No deben idealizar el hijo perfecto que desearían tener. Los niños necesitan padres relajados que respeten sus ritmos de desarrollo y les permitan identificar sus intereses para potenciarlos con asombro y motivación emocional.

 

Permítele llevar su mochila. Aunque parezca simple, es una manera efectiva de educar sobre la responsabilidad. Enséñale a no interrumpir las conversaciones ajenas y deja de preguntarle qué quiere comer y en qué porciones. Trata de ejercer sobre él una supervisión saludable donde pueda realizar las tareas que le corresponden sobre su cuidado y tomar ciertos riesgos. Por ejemplo, déjale disfrutar el parque en lugar de pasarte el tiempo tomándole fotos y colgándolas en las redes sociales. Esto, además de influir en su desarrollo físico, podría terminar en la  formación de pequeños narcisos.

 

Debes estar atento a sus intereses y aprovechar al máximo las aptitudes de su cerebro en la primera infancia. En Blappsis tenemos una herramienta maravillosa que estimula el cerebro  de tu pequeño de una manera excepcional, respetando su desarrollo natural a través de los idiomas. Ten en cuenta que puedes potenciar su futuro de una forma práctica, natural y divertida, sin estrés, ni carreras y utilizando su aprendizaje natural como el mejor aliado.

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