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Potenciando habilidades excepcionales: la tecnología y el síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo que forma parte de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) y que afecta a las habilidades sociales, al lenguaje y al desempeño motor en quien la padece, aun cuando en algunos casos se detecta un coeficiente intelectual por encima del promedio.

 

Generalmente este trastorno es más común en niños que en niñas. Por cada 4 casos detectados, solo 1 de ellos corresponde al género femenino. Sin embargo, se cree que en las niñas es más complejo su diagnóstico debido a algunas características propias de su desarrollo. Por lo tanto, el número podría ser similar en ambos géneros. De acuerdo a los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en promedio, uno de cada 160 niños en el mundo padece este tipo de alteración.

 

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Rutinas que te mantienen a salvo

 

Es conocido que todos los niños necesitan rutinas establecidas en su cotidianidad que les permita percibir el mundo como un lugar seguro al ser predecible. Además, los niños con síndrome de Asperger se caracterizan por necesitar estructuras en los distintos ambientes de su vida. Estas solo necesitan atención si afectan al entorno del niño o ponen en riesgo su desarrollo e integridad. Es decir, si estos impulsos perturban gravemente la vida del niño, podría tratarse de un Trastorno Obsesivo Compulsivo.

 

Durante la etapa preescolar, estas fijaciones o conductas repetitivas se evidencian de manera sistemática en algunos hábitos de convivencia. Por ejemplo, el niño que siempre quiere sentarse en la silla de un mismo color o debe seguir estrictamente la misma ruta al colegio. Además pasa gran cantidad de tiempo ordenando sus juguetes o materiales de manera obsesiva. En el niño con síndrome de Asperger muchas conductas terminan convirtiéndose en un ritual que, de no llevarse a cabo, puede desencadenar en un sinfín de emociones extremas. Esta emociones, no solo desestabilizan el ambiente, sino que también generan malestar en el niño al sentirse incomprendido o frustrado por su inhabilidad para comunicar sus problemas o ansiedades.

 

Un hábito que estimula el cerebro

 

Blappsis es una metodología personalizada que afianza los procesos de lenguaje en los niños de 0 a 6 años, adaptándose a las necesidades de cada niño gracias a la aplicación de la inteligencia artificial y a su dinámica de proyección. Está inspirada en la lectura global, basándose en el Método Glenn Doman, que permite que los niños realicen una asociación clara del vocabulario más cercano a su entorno en seis idiomas distintos. Está comprobado científicamente que, al ser escuchados de manera simultánea, mejoran de manera significativa las funciones cerebrales en una rutina establecida.

 

Si se enfocan estas conductas repetitivas en actividades positivas durante la primera infancia, se le brindarán al niño diferentes elementos de valor que pueden llegar a guiar su incursión laboral en un futuro de acuerdo a sus propios intereses.

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